Los sabores de Catania

Querida amiga:

Fuente: Google

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Hace un par de meses visité por primera vez la ciudad de Catania. Como bien sabes, siempre sentí curiosidad por pasar unos días en esta ciudad simplemente porque lleva el nombre de mi primer apellido. Hoy te quiero escribir sobre uno de los aspectos que más me sorprendió: su gastronomía.

La estratégica situación geográfica de Sicilia ha fomentado que diferentes civilizaciones decidieran afincarse en la isla  y dejaran un legado gastronómico que el viajero puede degustar visitando los lugares menos frecuentados por los turistas.

La clave de que la cocina siciliana sea única es la fusión de las culturas que han impregnado la isla de olores y sabores. Griegos, romanos, árabes y españoles han contribuido a generar una gastronomía muy variada y saludable.

Los griegos importaron la vid y los olivos, base fundamental de la cocina siciliana hoy en día. Los contrastes agridulces y los condimentos a base de especias se los deben a los árabes, y el empleo de especias como la canela y el sésamo son propios de la cocina española.

Catania tiene un espíritu de ave Fénix. A lo largo de su historia nueve veces ha sido arrasada y nueve veces ha vuelto a renacer de sus cenizas. Este cambio constante es visible en la amabilidad de sus habitantes y en los sabores de su cocina.

La fertilidad de la tierra catanesa se manifiesta en el uso de hortalizas, frutas y verduras de sus campos en los platos locales. Para encontrar lugares en los que disfrutar de la auténtica cocina catanesa hay que perderse por sus callejones y evitar la Via Etnea, calle neurálgica de la ciudad.

Tras desorientarme durante unos cuantos minutos conseguí llegar a un local ubicado en un callejón desierto y un poco marginal del que me hablaron unos cataneses. Mammut (www.mammut.ct.it) es un restaurante que cuenta con exposiciones de arte y música en directo. Es el lugar ideal para tomar el típico aperitivo italiano y disfrutar de las canciones y el arte de grupos locales.

Fuente: Patricia Catania

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Uno no se puede marchar de Catania sin probar sus dulces y helados. Es tan amplia su variedad que uno no sabe ni qué escoger, pero si hay algo imprescindible que hay que probar, es el cannoli. Los más sabrosos que probé fueron los de queso ricota y pistacho de I dolci de nonna Vicenza (www.dolcinonnavincenza.it), ubicado en la plaza del Duomo. En cuanto a los helados, los más cremosos de la ciudad son los de la heladería Comis. Sentarte en su terraza mientras te comes un buen helado siciliano después de una larga caminata y poder disfrutar de la vista del teatro Massimo Bellini  es un gran placer.

Podría estar todo el día hablándote de lugares fantásticos en los que poder disfrutar de la auténtica cocina catanesa, pero mejor quedamos un día y hablamos largo y tendido.

¡Un beso!

 

 

 

 

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