Escapada a Utrecht

Querido papá:

Mercado de flores, Utrecht. Fuente: Marialenia Savvaidi

Mercado de flores, Utrecht. Fuente: Marialenia Savvaidi

El otoño por desgracia pasó mucho más rápido que el tiempo que tarda una hoja amarilla al caer de un platanero viejo. Me acuerdo del día que me llevaste al aeropouerto y me dijiste, quejándote: “¿Cuántos años hacía que no pasaba ni por los peajes? ¡Qué bonito sería un pequeño viaje!” Así que te escribo dedicándote una escapada mental hasta Utrecht y espero que algún día tengas la oportunidad y las ganas de viajar.

En el centro de los Países Bajos, a las orillas del Rin, se extiende una ciudad con orígenes en la época romana, tratándose de uno de los ejemplos más destacados de la morfología de una urbe histórica y monumental. Con unos 3oo.ooo habitantes, Utrecht se considera uno de los principales centros  económicos e industriales y la cuarta ciudad más importante de Holanda.  Su buena comunicación y accesibilidad (centro de la red holandesa de  ferrocarriles) justifican el gran número de personas que la visitan.  Sus “visitantes fijos” son los estudiantes que la habitan, ya que Utrecht es una antigua ciudad universitaria.

 Es difícil resistir la tentación de conocer y navegar por sus canales. Los diferentes tipos de barquitos y los kayak no pasan desapercibidos y llaman la atención para dar una pequeña vuelta. Pasando bajo los puentes se pueden ver las encantadoras casitas con las fachadas de piedra que combinan perfectamente con sus ventanas. Decoraciones con cortinillas coloridas, jardineras graciosas y  tejados de pico y teja dibujan el paisaje, siguiendo el estilo típico de la tradicional arquitectura holandesa.

En el recorrido por las orillas se encuentran restaurantes y cafés con terracitas a pie de canal. A orilla de los canales y a lo largo de las calles peatonales, mientras los visitantes van provando el tentempié de patatas fritas dentro de cucuruchos de cartón, crepes o buñuelos a la holandesa, pueden hacer sus compras en mercados. En las calles Lijnmarkt, Oude Gracht y Korte Jansstraat, hay variedad  de tiendas, desde de ropa de industria local y zapaterías hasta de recuerdos hechos a mano y joyerías.

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Canal de Oudegracht, Utrecht. Fuente: Marialenia Savvaidi

Todo parece minúsculo desde la vista que ofrece la torre del Dom (Domkerk), la catedral de Utrecht justo en su centro. La costosa subida de los 465 escalones recompensa a los atrevidos con la vista panorámica de la ciudad. Para los que no quieren hacer el esfuerzo, al lado queda la catedral gótica de San Martín y más allá un puñado de iglesias medievales conservan el que en su época fue el centro eclesiástico de los Países Bajos.

El recorrido podría continuar, con los museos de la ciudad, empezando por el Museo Central, el Museo Catharijneconvent de la Cristianidad Holandesa, el Museo Speelklok de Relojes Musicales y Organillos, el reformado Museo del Ferrocarril Het Spoorwegmuseum y el Museo de Arte Aborigen, el único de Europa dedicado íntegramente al arte visual aborigen contemporáneo de Australia. Distinta y singular es también la Casa de Dick Bruna, el famoso dibujante de la conejita blanca Miffy.

Aparcamiento de bicis, Utrecht. Fuente: Marialenia Savvaidi

Aparcamiento de bicis, Utrecht. Fuente: Marialenia Savvaidi

Andando por el centro, patios interiores, parques y claustros, ofrecen relajación y disfruto de silencio. No faltan la presencia de grandes parques, como Wilhelminapark, Lepelenburg, o el jardín botánico. Pero finalmente podrías imaginar lo que más me gustó. Si no, la fotografía te lo sugiere. ¡Increíble! Aparcamiento de 300 millones de bicicletas me convencieron de que Utrecht es una ciudad donde podría vivir y con todo su encanto parece salida de un cuento.

Un beso,

Tu princesa

2 comentarios en “Escapada a Utrecht

  1. Muy entrañable postal y excelentes fotos.

    • Muchas gracias Francisco. ¿has estado en Utretch? ojalá te hayamos animado a visitarla.

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