Un ‘riad’ marroquí

Querida amiga:

Fuente: Anna Boschdemont

Fuente: Anna Boschdemont

Como lo prometido es deuda, hoy te escribo para ayudarte a planear tu estancia en Marrakech. Sabiendo que tenemos gustos similares, creo que el riad que te voy a recomendar te parecerá un buen punto de partida para explorar la bulliciosa ciudad y sus alrededores.

El Riad Dia es un albergue de mochileros en una casa marroquí tradicional estructurada a partir de un patio interior. Está situado justo al lado del centro neurálgico de Marrakech, la plaza Djemaa el-Fna, donde podrás disfrutar de unos zumos de naranja riquísimos por la mañana y del concurrido mercado nocturno. Se tarda literalmente dos minutos en llegar aunque, no te voy a engañar, es posible que la primera vez te pierdas, este riad está escondido. Conscientes de ello, en su página web hay un curioso vídeo tutorial de cómo llegar desde la mezquita de la Koutoubia, a un lado de la plaza, donde te deja el autobús del aeropuerto.

El colorido patio interior es el gran atractivo del riad. Está presidido por una “piscina”, como anuncian en la página web, que por su reducido tamaño sólo sirve para refrescarse los pies… A su alrededor hay vegetación, variopintas lámparas colgando y todo de mesas con bancos empotrados a las paredes, un buen sitio donde entablar conversación con los otros viajeros fumando shisha. Otro sitio con encanto es la azotea, convertida en un espacio comunitario muy agradable. Una vez más, el color predomina en la decoración de estos lounges, con triclinios e infinidad de cojines. Aunque las vistas a la ciudad no son las mejores, es ideal para tomar el fresco en las noches de verano.

Como en todo hostel, se trata de alojamiento compartido, en este caso hay habitaciones para a partir de seis personas, la mayoría de las cuales dan al patio interior y están situadas en el primer y segundo piso. Los principales inconvenientes son la falta de espacio en algunas habitaciones y la escasez de baños, pero cabe tener en cuenta que por menos de 15 euros la noche podrás dormir (más o menos bien, dependiendo de lo ruidosos que sean tus compañeros de habitación) y tomar el desayuno, poco sano pero abundante, a base de tortitas marroquíes, bizcochos y pastas.

Sin duda, para mí lo mejor del Riad Dia fue su personal. Todos los trabajadores son increíblemente afables y serviciales. Te van a ayudar en cualquier cosa que necesites, desde a darte direcciones a recomendarte el mejor sitio para comprar henna. Además, organizan cursos de cocina marroquí, visitas guiadas por la ciudad y excursiones de uno o más días al desierto y a ciudades próximas, como Agadir o Essauira. Desde luego, un alojamiento low cost con estas características es difícil de encontrar.

Besos.

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