Medicina de viaje

Querido amigo:

La salud internacional es algo que los periodistas de viajes deben tener presente a la hora de ejercer su trabajo. Es por eso que la doctora Sílvia Roure, especializada en salud internacional y enfermedades infecciosas, nos ofreció una sesión de Medicina de Viaje en el marco del último módulo del máster.

Antiguamente denominada medicina tropical, la salud internacional es una rama de la medicina de carácter interdisciplinario cuyo principal objetivo es velar por la salud del viajero. Empezó a desarrollarse hace unos cincuenta años, cuando se notó un incremento en el número de desplazamientos (viajes), hecho que provocó un ascenso de la mortalidad por accidentes a motor y la morbilidad por infección. Ante esta situación, la Organización Mundial de la Salud decidió tomar medidas y elaboró un reglamento especial acorde con esta nueva realidad.

Se calcula que en el año 2000 hubo 600 millones de viajeros internacionales, una cifra que no para de crecer y que podría llegar a los 1600 millones en el año 2020, según la Organización Mundial del Turismo. Gran parte de estos viajeros acude a algún centro de salud internacional antes de partir, en busca de consejos y recomendaciones en función de su destino. En Barcelona, el Centro de Atención al Viajero Internacional (SAVI) es uno de los sitios más concurridos para obtener estas informaciones. Ahí, un médico especializado analiza las características de salud del viajero, los riesgos del viaje y las medidas de protección necesarias, que pueden incluir la inmunización a través de vacunas o la quimioprofilaxis antipalúdica.

Entre las acciones preventivas, durante la visita se explican las medidas higiénico-sanitarias a tomar según las exposiciones de riesgo más frecuentes: tomar alimentos o agua no tratados en países con condiciones higiénicas deficientes (por lo tanto, se tendrá deberá evitar consumir agua no embotellada, alimentos crudos, fruta no pelada, lácteos y cubitos de hielo); el contacto con animales (entre ellos, los vectores, que pueden transmitir enfermedades como el chagas, la malaria y el dengue); las aguas estancadas; el contacto sexual, y caminar descalzo. Asimismo, cabe tener en cuenta otros riesgos sanitarios de causa no infecciosa, como son el calor, la humedad, la inmovilidad en el avión, el jet lag, la altitud, etc.

Aunque actualmente las únicas vacunas obligatorias son contra la fiebre amarilla y la meningitis, es conveniente pedir información antes de emprender cualquier viaje transcontinental para disminuir las posibilidades de enfermar durante o después de éste.

Hasta pronto.

Fuente: Wikimedia Commons

Fuente: Wikimedia Commons

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *