Experto expediente de expediciones

Querido aventurero:

El otro día tuvimos clase con Jordi Serrallonga y no fue para hablarnos de Darwin. Evidentemente mencionó al naturalista inglés alguna vez, pues el mundo y la vida está anclado en este personaje y cualquier tema tiene alguna relación con él. El tema que trató el profesor esta vez fue la preparación de una expedición, un campo en el que él tiene mucha experiencia ya que se pasa la mayor parte de su tiempo en las Galápagos o el Serengueti o cualquier otro destino extraño. Aparentemente podríamos pensar por su físico que es un fontanero cualquiera pero cuando se pone su sombrero y prendas multibolsillos de Coronel Tapioca aparece un súper héroe de la aventura y el descubrimiento.

Serrallonga, el expedicionario Fuente: Su Twitter

Serrallonga, el expedicionario
Fuente: su Twitter

Me gustaría ir a una expedición con él, debe de ser una experiencia única seguir los pasos de un líder con apellido de bandolero. También vendría un manitas, un forzudo, una tía buena, un loco introvertido muy listo y un negro o el típico que se pierde o se muere. Sería la típica selección de personal de una expedición made in Hollywood. Pero si la expedición fuera liderada por Shackelton, los integrantes serían el Cirque du Soleil porque en las prioridades del expedicionario estaba la capacidad de entretener a la tripulación en los largues viajes por la Antártica.

Pero a parte de la compañía preparada y capacitada, para empezar una expedición hay que ir bien equipado con el material adecuado. Serrallonga puso énfasis en algunos objetos imprescindibles para cualquier expedición: una navaja suiza, sombrero y gafas de sol, buenos zapatos, cinta americana, cantimplora, botiquín… Bueno, en realidad lo más importante de todo es la documentación y el dinero, así que recomendó guardarlo en sitios distintos para no perderlo todo de golpe. Si llevara sujetador lo guardaría allí seguramente. Aunque se olvidó lo más importante: un paquete de condones. Que en el Serengueti no hay máquinas Durex y hay mucho bicho.

Recordemos que los bichos son el enemigo número uno de un expedicionario, y cuanto más pequeños, más peligrosos. Ni arañas ni serpientes ni leones ni hostias. A parte de los hipopótamos, elefantes o rinocerontes que embisten porque no ven un pijo, los insectos pequeños y parásitos son los que provocan más problemas. Así que una buena forma de evitar picaduras es envolverse en látex todo el cuerpo. Pero asegúrate de no ir a parar por casualidad a ningún club de alterne, ahí sí pican. Tienes que vigilar bien siempre dónde estás, lo recuerda bien Jordi: “Lo primordial en una expedición es la adaptación al medio“. No puedes pasear por Palma como si fuera el Allianz Arena, ni por la selva como si fuera el parque del Retiro a menos que seas alemán o Frank Cuesta. Ni puedes hacer como Hernán Cortés y compañía, que hicieron todo lo contrario, adaptar EL medio. Como dice el dicho: allá donde fueres haz lo que vieres. Y si vas con Serrallonga, haz lo que diga él.

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