Los romanos en Tarragona

Querido amigo:

Te escribo de nuevo para seguirte contando de mis viajes por esta Cataluña en la que ando viviendo. La semana pasada estuve en uno de sus puntos más importantes, Tarragona.

Fuente: Francisco Fontano

Fuente: Francisco Fontano

Esta ciudad tiene una de las historias más ricas de la comunidad. Su localización privilegiada llamó la atención de los comerciantes fenicios, primeros que se establecieron en ella, y más adelante fue habitada por pueblos ibéricos. Sin embargo, fue el imperio Romano el que puso a Tarragona en el mapa.

Durante las guerras púnicas la ciudad era un punto de abastecimiento para los cartagineses, por lo cual los romanos tomaron la decisión estratégica de conquistarla. Una vez que triunfaron, la entonces llamada Tarraco se convirtió en la base desde la cual Roma se expandió por la península Ibérica, y se convirtió en una de las urbes más importantes de Hispania.

Hoy Tarragona ha abrazado esta herencia romana. Sus sitios arqueológicos han llevado a la inscripción de la localidad como patrimonio de la humanidad de la UNESCO, y cada año la cultura latina es celebrada a través del festival Tarraco Viva.

Como historiador, no podía resistirme a conocer todo este pasado, y fueron los cuatro sitios arqueológicos romanos lo que más interés me generó. Es posible visitarlos todos a precio reducido con una entrada combinada, que además incluye dos casas-museo del siglo XIX.

Lo más impresionante es probablemente el anfiteatro romano, localizado justo frente al Mediterráneo, fue la sede de los combates de gladiadores, así como el lugar donde los cristianos eran martirizados cuando su religión se perseguía. Este uso fue el que permitió que el lugar se conservara hasta nuestros días pues, al ser el lugar donde San Fructuoso murió quemado, fue considerado tierra santa durante el medievo y se le respetó como lugar de culto. Incluso levantaron una iglesia dentro del recinto cuyos restos aún se aprecian.

Fuente: Francisco Fontano

Fuente: Francisco Fontano

Hoy es posible entrar al centro de la arena, y contemplar las gradas desde la perspectiva de los gladiadores que aquí pelearon. Aunque no haya hoy una multitud vitoreando a los peleadores, al caminar por la arena es muy fácil sentir la adrenalina que la cercanía del público, y la necesidad de luchar por su vida provocaría en los participantes de cada combate. Es una visita esencial y que te recomiendo mucho.

El anfiteatro es sólo una de las imágenes con las que me quedo de Tarragona. Pero tendré que contarte del resto en otra ocasión. De momento te mando recuerdos y seguiremos en contacto.

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