Las ventanillas

Querido Andrés:

En los últimos días el interés y las ganas que tenemos como estudiantes se han encendido gracias a las clases de fotografía antropológica con Artur Isal y Ruth Estellers, los fundadores de Artisal, dos personas tan comunicativas y buenas en su trabajo que incluso antes de ver sus portfolios de fotografía, la pasión, el cariño y la profesionalidad que tienen eran evidentes. Hablamos tanto de la función básica de una cámara como también de la operación que nosotros tenemos que seguir cuando sacamos una foto. Es importante saber utilizar el manual de la cámara, pero lo que es más básico al principio es descubrir y entender cuáles son las funciones y las capacidades de nuestra mirada y, por extensión, de nuestra mente. Mis curiosidades se proyectan en una frase de Elliott Erwitt: “Para mí, la fotografía es el arte de la observación. Encontrar algo interesante en un sitio común. Estoy aludiendo a la formulación, que no tiene que ver con los objetos que tú ves, sino con la manera en que los estás mirando”.

La cuestión será más clara con el ejemplo siguiente. Era agosto y estaba de vacaciones con la compañía de mi cámara compacta. Me subí al único, pequeño y sucio autobús de la isla Kimolos. Cuando me puse cómoda en uno de los asientos traseros, mi mirada cayó sobre una mujer sentada en el primer asiento. Lo que me llamó la atención fue su sombrero, que le ocultaba la cara, y el cigarillo que aguantaba en la mano derecha. Esta imagen me extrañó porque por su mano entendí que era una mujer mayor que fumaba cigarillos, algo que no es muy común entre las viejitas griegas. Pero después de unos minutos la mujer y yo cambiamos de posición, y como luego la pude ver mejor, noté que el cigarillo no era un cigarillo sino un bastón del que yo podía ver sólo una parte. Ahora podía ver también su cara.  Una abuela, con las arrugas y las manchas de la vejez, con la tranquilidad de una mujer cansada por los años con la necesidad  de su bastón y sus recuerdos.

En aquel momento dije: “Debo sacar una foto”. No, ¡dos! Para guardar esta imagen, esta ilusión. Dos puntos y dos imágenes tan distintas. Dos abuelas, dos personalidades diferentes al mismo tiempo, por la misma mirada. Mi mente estaba jugando con las ventanillas. Las costumbres socioculturales que me acompañan desde mi infancia me prohibían creer que una abuela de una isla griega alejada de la civilización podía tener el estilo de una fumadora americana de la misma edad, que fuese ciudadana de un sitio cosmopolita y moderno. Mi imaginación voló y llegó a construir un perfil ideal de una mujer independiente, dinámica y excéntrica que olvidaba los años que tenía y estaba disfrutando uno de sus últimos placeres.

La imagen se mantuvo en frente de mis ojos y mi mirada podía moverse hasta el punto que yo creía adecuado. Así mi mente insistía en la imagen con la abuela y el cigarillo y ésta era la foto que quería sacar. La primera imagen que mis ojos eligieron ver. Puse mi mirada y mi cámara en aquel punto, porque era lo que me extrañó, lo que me habló y me puso a pensar. Pensar y creer historias, curiosidades y cuestiones.

Cada vez que miro esta foto me acuerdo de la frase que René François Ghislain Magritte escribió en su obra La trahison des images: “Ceci n’est pas une pipe”… Esto no es una pipa.

En el autobús Fuente: Marialeña Savvaidi

En el autobús. Fuente: Marialeña Savvaidi

"Una otra perspectiva" Fuente: M. Savvaidi

Otra perspectiva
Fuente: Marialeña Savvaidi

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *