Evolución fotográfica

Querida familia:

Fuente: Google

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Como bien sabéis, desde muy pequeñita he vivido pegada a una cámara de fotos. Siempre he sentido la necesidad de inmortalizar paisajes, momentos, personas o animales y la cámara siempre me ha acompañado en mis viajes.

Mis inicios en la fotografía se remontan a las cámaras analógicas de usar y tirar y a la compra de carretes. Recuerdo que no podía faltar la cámara en cada excursión que hacíamos con el colegio o en los cumpleaños de mis amigos. De esta etapa me quedo con la emoción de ir a la tienda de fotografía más cercana a mi casa para que revelaran el carrete. Tenía que esperar un par de días para poder ver el resultado y si la foto había salido mal, no había vuelta a atrás. Debido a mi poca madurez, no me paraba a pensar en el encuadre, la composición o si el objeto a fotografiar estaba a contraluz, pero tengo presente que antes de hacer la foto me aseguraba de que el resultado fuera bueno. Ahora no, la época digital nos permite hacer cuantas fotos queramos y la mayoría las hacemos por hacer y sin pensar en el verdadero resultado que queremos obtener.

Con el paso de los años me he ido dando cuenta de que mi afición por captar instantes y contar historias se ha convertido en mi modo de vida y espero poder dedicarme profesionalmente en un futuro no muy lejano.
He asistido a cursos de fotografía, me he pasado horas con mi cámara para perfeccionar la técnica y dominarla, pero nunca me había planteado sacar el tipo de fotografía que nos han querido enseñar Ruth Estellers y Artur Isal.

carrete vs sd

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Las fotografías de mis viajes se resumen en paisajes y monumentos, aparte de las típicas fotos que le sacan a una delante del Coliseo romano o la Torre Eiffel. Cuando voy de viaje, en muchas ocasiones espero a que pase la gente para sacar la fotografía; que equivocada he estado. Artisal me ha enseñado a valorar la fotografía antropológica. Me han enseñado a cómo hay que acercarse a las personas para pedirles un retrato o que en ocasiones para conseguir la fotografía que tenemos en la mente hay que esperar y esperar hasta que lo que hemos imaginado suceda. Detalles que hasta sus clases no me había planteado pero que sin duda llevaré a cabo en mi próximo viaje; pensar y luego disparar.

Quiero compartir con vosotros algunos de los errores más típicos que realizamos cuando fotografiamos un destino. Uno de los peores errores que podemos cometer es llevar un excesivo equipo fotográfico. No podemos pretender tenerlo todo. Hay situaciones que podremos fotografiar y otras que no, pero esa es una decisión que debemos tomar antes de partir hacia nuestro destino. Otra costumbre que solemos tener es capturar postales de paisajes y monumentos. Eso ya lo tiene todo el mundo, debemos fotografiar algo único y diferente como pueden ser las costumbres de los ciudadanos. Hay que buscar la esencia del lugar visitado. Y por último no debemos olvidarnos de la luz. Una fotografía en la hora azul es mucho más interesante que una fotografía a las doce del mediodía.

Las clases de fotografía ya han acabado. En mi próximo viaje a Malta intentaré practicar todo lo aprendido y poder enseñaros las fotografías cuando regrese a casa.

¡Un beso!

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